Un 27 por ciento de los que reciben TV paga en LATAM la piratean

A medida que la TV crece, en Latinoamérica, el acceso ilegal a sus señales también. De este modo, un total de 11.400.000 hogares (un 27 por ciento del total de abonados) estarían recibiendo TV paga en forma ilegal, a fines de 2011, en siete mercados estudiados por la consultora Dataxis en América Latina; el total de hogares con TV paga era de 53,2 millones, un 41,7% de penetración.


El informe señala que la penetración total resultante sería 7 puntos porcentuales superior a la resultante considerando sólo suscriptores legales. Para la industria publicitaria, ello representaría una ventaja; para las empresas dedicadas a comercializar señales y los operadores de cable, inalámbrico y DTH, un grave problema.

Para Business Bureau, otra de las consultoras operando en el mercado latinoamericano, el coeficiente de piratería promedio es inferior, en el orden de 14 por ciento, a fecha de junio de 2012. Business Bureau toma 21 mercados latinoamericanos, con una excepción notable: no cubre Brasil. Pero, agrega otro factor que sí importa a los canales, pero no a los operadores: estima un índice de "subreporte", suscriptores existentes pero no declarados cuando se pagan las licencias a las señales locales e internacionales. De acuerdo a Business Bureau, el subreporte sería en promedio de 17% (siempre excluyendo Brasil), con lo cual las señales estarían no percibiendo dinero por alrededor del 31% de la masa de hogares multicanal.

Se llama "piratería" a la toma clandestina de señales, en tanto el "subreporte" es un problema comercial entre las señales y los operadores, informa "Prensario Internacional". La industria ha atacado recientemente la piratería con campañas de divulgación como la encarada por Cappsa en Argentina , medidas gubernamentales como la del gobierno de Uruguay prohibiendo la comercialización de cajas Free to Air (FTA), que puedan ser modificadas luego para recibir señales codificadas, y el cambio de codificación en el satélite Amazonas encarado especialmente en Chile y Bolivia, que también tiene efectos en Paraguay y el norte de Argentina.